Aventuras en Perulandia
Feb 22nd, 2012 by jocaypa
Hoy vengo a contar una historia.
No una historia cualquiera, sinó una historia de aquellas.
Todo comenzó hace unos meses, cuando pensé que seria buena idea, algún dia, hacer todo el recorrido de un micro (bus) para ver lugares los cuales, de otra forma, no recorrería.
———-SALTO A LA SEMANA PASADA———————-
El domingo pasado se me ocurrió, aprovechando que ahora tenemos un sistema de metro propio, mejoré la idea al punto de recorrer toda la linea del metropolitano para ver/conocer lugares nuevos. Ese era el plan, pero el lunes, conversando con un amigo con el cual planeaba hacer la travesia, quedamos en simplemente ir a visitar un local cercano a mi situacion (Metro Breña, para jugar el Pump it Up).
———DE VUELTA A LA REALIDAD————————–
Llegué a su casa, salimos, llegamos, jugamos… todo bien. Sin embargo, no me esperaba lo de mas tarde.
Después de una salida medianamente exitosa a Metro Breña, mi amigo me pidió que lo acompañe a una visita con el dentista, despues de la cual iríamos a recoger a su enamorada y de ahi al C.C.Arenales. Lo hicimos, y eso en si fue toda una aventura, pero no la que pienso contar ahora. Resumiendo, fuimos al hospital (cerca de la Videna), estuve esperandolo unos minutos mientras el se hacia revisar, y de ahi volvimos a su casa para almorzar.
El almuerzo del dia, patrocinado por la tia de mi amigo, fue lentejas con arroz (que, a decir verdad, estuvieron de lo mejor). Estuvimos un rato en su casa y de ahi salimos hacia donde sea que viviera su enamorada.
Mientras ibamos caminando le pregunté a donde íbamos, y me contó que su enamorada, por el momento, estaba viviendo en Los Olivos
Esto, naturalmente, fue una sorpresa para mí, pero no tanto porque sabiamos que el Metro llegaba hasta una estación cercana a donde nos ibamos a encontrar con su enamorada. De cualquier modo, fuimos de vuelta a Javier Prado y tomamos el metropolitano para ir hasta donde sea necesario. Calculamos que deberiamos bajar en Independencia, pero hicimos 4 paradas extra (El Milagro, Pacifico, una de cuyo nombre no me acuerdo y Tomás Valle, que era donde debiamos bajar en primer lugar) por no estar del todo ubicados. Pero este solo sería el inicio de la aventura, pues nos esperaba un aún largo camino por recorrer.
Efectivamente, llegamos a la estación indicada, y creí que por fin era hora de emprender el camino de vuelta, pues el Centro Comercial en el cual nos encontraríamos estaba a la vista, pero al llegar ahí mi amigo se dio cuenta de que no era este Centro Comercial el que teniamos que visitar, sinó otro 11 cuadras más abajo (para los que conocen: Mega Plaza a Plaza Norte).
Ahora, aún siendo un asiduo jugador de Pump it Up (lo cual demanda un gran esfuerzo de piernas, pies y cadera) y no siendo ningún desconocido ante el caminar largas distancias, esta ha sido, de lejos, la caminata mas ardua de mi vida. No solo el objetivo nunca estaba claro, pues mi amigo me indicaba “Ves el edificio del Senati? Llegamos ahí y listo” para mas tarde decirme “Ah no, era la mitad del camino”, no solo el sol estaba en toda su gloria, en pleno mediodia de verano, y no solo estaba ya cansado de haber entrenado en las máquinas de baile en la mañana; sinó que, sumado a todo esto, tenia en la mente que, todo lo que caminara de ida, tendría que caminarlo de vuelta.
De cualquier modo… con moderada dificultad llegamos al punto de reunion, el cual era un puente al frente del ya mencionado C.C. Pues, como se espera de este tipo de historias, la tercera persona (la enamorada de mi amigo) no se encontraba ahi, y cuando estaba ya insistiendo (yo) para irnos, mi amigo me dijo que habia un último lugar donde podian encontrarse. El lugar en cuestión era un parque más aún al fondo del distrito, al frente de una municipalidad de la cual no me acuerdo bien. Fuimos, pues, sin muchas esperanzas de mi parte pero con la seguridad de que, de una manera u otra, ese sería el fin de nuestra búsqueda.
Efectivamente, llegamos al lugar de reunión, pero yo estaba cansado de sobremanera y algo me decia que mi amigo tambien lo estaba. Aún así, revisamos todo el parque y, al fin, nos encontramos con su enamorada. Al parecer, la chica habia estado esperando a mi amigo por unas 3 o 4 horas, y dijo que habian acordado encontrarse ahi desde el inicio. Me quedé callado, puesto que no tenia lugar en esa conversación, y, mas bien, saqué y comenzé a afinar el violin, porque era muy probable que me tuviese que quedar callado por el resto del camino.
Volvimos hacia el segundo lugar al cual habiamos ido (Plaza Norte) para una micro-cita entre ellos dos, y la única razón por la cual me quedé fue porque, de otra manera, mi amigo no tendria manera alguna de regresar. Los acompañé en su cita, obviamente sin rumbo alguno (lo que significaba sin saber cuanto tiempo más tendria que soportar la caminata) y, obviamente tambien sin palabra en el asunto. Seguimos recorriendo el Centro Comercial hasta que, por casualidad, llegamos a un punto completamente familiar para mi
—EDITANDO—


